Los primeros planos del Teatro Real datan de 1817 cuando Fernando VII ordena la remodelación de la Plaza de Oriente al arquitecto Isidro González Velázquez. Con grandes interrupciones y periodos de abandono las obras no acaban hasta 1850.

El 19 de noviembre de ese año, tras un gasto de 42 millones de reales, el teatro se inaugura con la representación de «La favorita», de Donizetti. Durante los setenta y cinco años siguientes, el Real se convierte en uno de los principales coliseos europeos, donde cantan las mejores voces del momento.

En octubre de 1925, un hundimiento provoca el cierre provisional del teatro y el inicio de unas obras de reconstrucción que se prolongan indefinidamente sin lograr su reapertura. La Guerra Civil y la posguerra dificultan aún más las obras, que quedan en un estado de semiparalización.

En 1966, después de cuarenta años de cierre, el Teatro Real se reinaugura convertido en sala de conciertos y acoge la sede de la Orquesta Nacional de España, hasta que en los años ochenta del siglo XX la Administración toma la decisión de reconvertirlo en teatro de ópera. Las obras de rehabilitación empiezan en 1991, concluyendo en 1997 y dotan al edificio de salas de conferencias, zana de exposiciones, camerinos colectivos para 324 personas, once camerinos individuales, 1.472 m2 de salas de ensayo y 3.485 m2 de talleres y almacenes. En total 65.000 m2 de superficie para acoger hasta 1.750 personas.

El Teatro Real se vuelve a abrir como teatro de ópera el 11 de octubre de 1997 con el ballet «El sombrero de tres picos« y la ópera «La vida breve», obras ambas de Manuel de Falla.