Tarragona, Soria y Jaén se han quedado sin cines en el centro
RTVE.es, 2/6/2013

En mi calle había un cine llamado Avenida. Cerró hace años, igual que el Sahor o los Dúplex de la manzana de al lado. También apagaron el proyector para siempre el Diana y el Astoria. Los Golem vivieron su momento de gloria con maratones de cine en versión original, abiertos hasta el amanecer, pero luego su nombre cambió por el de La Colmena donde, hace tiempo, reina el silencio.

Los Moderno son un caso aparte. Un edificio modernista albergaba un hermoso cine pero las grúas de demolición no dejaron ni rastro, ni siquiera la fachada. Ahora unos multicines sin alma son la única oferta del séptimo arte en el centro de la ciudad. Los Ábaco echaron el cierre en febrero. Su casero es Bankia, que se niega a traspasar el cine del centro comercial Parque Rioja a otro operador.

La emblemática Gran Vía madrileña ha visto como desaparecían 10 de los 13 cines que poblaban sus aceras hace un decenio. En el centro de la capital han echado la persiana el Avenida, el Bogart, el Roxy A, el Roxy B, el Azul, el Rex, el Pompeya, los Luna, los Luchana o el Palacio de la Música. El destino de este último está en el limbo. El que fuera el cine más grande de España languidece cerrado a cal y canto porque -otra vez- Bankia no concluye su restauración como sala de conciertos.

La historia se repite. Los Avenida han cerrado en Jaén, Soria y Santa Cruz de La Palma. La ciudad canaria contempló hace dos veranos como cerraban los multicines Avenida del casco urbano. Como canto del cisne, su última proyección fue Cinema Paradiso, toda una declaración de amor al cine.

Tarragona también se ha quedado sin cines en el centro de la ciudad, algo en lo que coincide con Pontevedra, cuyo Cinebox Vialia ha apagado la luz para siempre este domingo.

En Barcelona ha cerrado la mayor sala de la ciudad. El cine Urgel no ha llegado a cumplir 50 años -se inauguró en septiembre de 1963-. El Urgel tenía una pantalla digital en 3D pero el cambio tecnológico no ha servido para llenar sus 1.832 butacas, que ahora acumularán polvo como las del Rex o el Palacio del Cinema. En el peor de los casos, desaparecerá como el Astoria, el Alcázar, el Cataluña, el Fantasio, el Montecarlo o el Savoy.

En los últimos años, los multicines desplazaron a los cines tradicionales en cuyos céntricos emplazamientos proliferan cadenas de ropa barata y migraron a la periferia, al calor de los centros comerciales. Ahora la crisis económica vacía algunos complejos del extrarradio pero las salas urbanas están heridas de muerte por el auge de la piratería, la transición al cine digital y la subida del IVA de las entradas hasta el 21%.

La Federación de Cines de España (FECE) denuncia que desde que entró en vigor el nuevo IVA la taquilla neta se ha reducido un 5,3% y piden al Ministerio de Cultura «volver de inmediato al tipo reducido, antes de que se incremente el cierre de salas de cine», una opción que rechaza su titular. Argumentan que en Canarias, donde las entradas soportan un IGIC del 7%, la taquilla ha subido un 5,13% y los espectadores un 10,32%.

FECE también advierte que, con la subida del IVA, la taquilla queda en manos de unas pocas superproducciones y se reduce la asistencia a películas europeas o independientes. Tampoco ayuda el cierre de Alta Films, la distribuidora de Enrique González Macho, especializada en cine de autor y dueña de los cines Renoir.

El censo de salas de cine de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC) revela que en el último año han cerrado once cines y quedan 745 en toda España. Lo más significativo es que los multicines con diez o más pantallas arrasan. Han pasado de ser el 10,8% de las salas en 1998 a copar la mitad (el 48,9%) en 2013.

La digitalización avanza imparable, uno de cada dos cines tienen, al menos un proyector digital. Para agravar aún más la crisis del sector tradicional, la película en 35 milímetros tiene los días contados. La Fox, uno de los grandes estudios de Hollywood, deja de distribuir este año en celuloide.

Un informe de IHS Screen Digest vaticina que, a finales de 2013, no se usará el formato de 35 mm. en Estados Unidos y que, en Europa, reinará el cine digital en 2014. En todo el mundo, la película tradicional dejará de usarse a finales de 2015. Este escenario pone en una encrucijada a los 371 cines españoles que todavía utilizan el celuloide. La alternativa es invertir de 50.000 a 80.000 euros en un proyector digital por sala, renunciar a las películas de estreno o echar el cierre.

La presidenta de Fedicine, Estela Artacho, explica a RTVE.es que “la evolución del modelo analógico al digital es una circunstancia que añade complejidad a la difícil situación en la que se encuentran las salas de cine. El apagón químico, que hará de las copias en celuloide un producto residual, es algo inevitable. Es la consecuencia natural del desarrollo tecnológico y es un proceso análogo a lo que ocurrió con los carretes cuando la fotografía digital empezó a implantarse».

Artacho añade que, «aunque no existe una postura común en el sector de la distribución, la tendencia es que a lo largo de este año, y quizás principios del próximo, las compañías dejen paulatinamente de distribuir sus copias en 35 mm, ya que los laboratorios están dejando de producirlo ya o van a hacerlo en breve”.

En España, la tecnología 3D va a un ritmo ligeramente más pausado, un total de 338 locales (el 45,4%) ofrecen películas en tres dimensiones en alguna de sus salas. El cambio tecnológico acarrea un plus de incertidumbre, los nuevos formatos duran menos y ya se están rodando películas que obligarán a adaptar el software de los cines. Peter Jackson ha rodado El Hobbit con 48 fotogramas por segundo, en lugar de los 24 habituales, y James Cameron planea rodar la secuela de Avatar en 60 fotogramas.

Las grandes distribuidoras no las tienen todas consigo pero esperan salvar el verano, para intentar reducir el impacto están emitiendo un megatráiler en 300 salas que anima a ver las películas de estreno en la gran pantalla.

Con datos de AIMC cerrados en abril, las provincias con más pantallas de cine son Madrid (512), Barcelona (502), Valencia (199) y Alicante (184). Como curiosidad, existen en España 81 salas de cine por cada millón de habitantes, once menos que en 2007, pero el aforo total es menor que el registrado en el año 2000.

Por cierto, en mi calle, el lugar del cine Avenida lo ocupan ahora dos tiendas del grupo Cortefiel, una con el nombre de un diseñador y otra de lencería.