Con tristeza observamos que el partido gobernante en el Ayuntamiento de Madrid, Ahora Madrid, filial de Podemos, ha autorizado que los cines Roxy de la calle Fuencarral de Madrid se conviertan en un supermercado. 

Precisamente ellos que prometían la regeneración de la vida cultural de Madrid y evitar la especulación urbanística. Nos duele y mucho esta decisión. Los cines Roxy eran dos salas clásicas, de entresuelos amplios y cine señorial, que cerraron hace un par de años. Incluso fue el último cine que anunciaba sus películas en cartelería dibujada a mano, como la de aquel mítico muralista de cines, Jano. 

En los últimos años los Roxy de la familia Reyzabal, clásica en el cine y propietarios del mítico cine Callao, no ponían cine, te echaban cine de cualquier manera. Mal proyectado, con una atención pésima desde la taquilla hasta el personal de sala. Nada cuidado. Querían cerrarlo y especular. Claro. 

Pero ellos no tenían la culpa. En el año 1999 el gobierno municipal de Gallardón con un inclito concejal a la cabeza, autor intelectual de la reconversión de la ciudad deportiva del Real Madrid en las torres de Castellana e inductor del levantamiento de la protección que tenían las salas de cine de Madrid y que se llevó por delante casi todo el patrimonio de salas cinematográficas de Madrid. 

Lo que nos duele de Podemos y su Ayuntamiento de Madrid es que sigan por el mismo camino de la especulación para acabar con el patrimonio sentimental y arquitectónico de Madrid, dando su placet para que un cine, espacio de cultura y libertad de convierta ahora en un lugar de compra de bragas o botes cola cao. 

Hace años lo dejamos claro. La muerte de las salas fue el cambio de uso. Si no, ya se hubieran inventado los empresarios formulas para llenar de personas sus palacios de cine.

Ahora simplemente echan el cierre y se sientan para abalanzarse sobre una oferta de compra de una gran superficie. 

La linea roja es la Gran Via. Hay que declarar la protección municipal máxima sobre los cines y teatros que quedan (Coliseum, Lope de Vega, Gran Via, Rialto, Rex, Callao , Capitol, Palacio de la Prensa y Palacio de la Musica). 

Los especuladores se han sentado ya como aves rapaces o carroñeras a esperar. No les demos alimento. Ahora, Madrid debe proteger  los últimos palacios de cine .