El Gran Teatre del Liceu, creado en 1847 en la Rambla de Barcelona, es un teatro de ópera que a lo largo de los años ha mantenido su función de centro cultural y artístico.

El 31 de enero de 1994 el Liceo sufrió un gran incendio que destruyó por completo la sala y el escenario. Ver reducido a cenizas este símbolo de la ciudad causó un gran impacto en la sociedad catalana y replanteó de modo radical la propia existencia del Teatro.

A fin de poder reconstruir, mejorar y ampliar este emblemático edificio, se hizo necesario un nuevo enfoque jurídico con miras a su titularidad pública. A partir de un preexistente proyecto de Reforma y Ampliación se realizó la reconstrucción, y el nuevo Liceu —con una apariencia fiel al anterior pero dotado de una infraestructura técnica muy avanzada y ampliado con los solares vecinos de la Rambla, calle Sant Pau y calle Unió — abrió sus puertas el 7 de octubre de 1999.