AMITE, 21/2/2013

La Asociación de Amigos de los Teatros de España (AMITE), constituida para la protección del patrimonio arquitectónico teatral de España, presenta ante la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura, la solicitud de declaración de bien de interés cultural, con la categoría de monumento, de los edificios teatrales-cinematógrafos Palacio de la Música y Teatro Cine Bogart-Cedaceros, ubicados ambos en la capital de España.

Esta solicitud se ampara, entre otros preceptos, en el artículo 5 de la Ley 10/1998 de patrimonio histórico de Madrid, que prevé la acción pública de salvaguarda de aquellos edificios que por sus características se hagan acreedores de su declaración de bienes de interés cultural de la Comunidad de Madrid.

AMITE acelera así la protección integral y jurídica de ambos edificios, que se encuentran en riesgo de ruina, como es el caso del histórico Teatro Cine Bogart-Cedaceros, o de cambio de uso como es el Palacio de la Música de Madrid, puesto en venta por Bankia al desistir de su rehabilitación como auditorio de música, y por el que se han interesado ya varias firmas para transformarlo en un centro comercial, como ya ocurrió con otros histórico cinematógrafo como el Cine Avenida, hoy tienda H&M.

La presentación de la acción pública de salvaguarda con arreglo a la Ley de patrimonio histórico paraliza, hasta la resolución  del expediente de declaración  como monumento, de cualquier operación especulativa o inmobiliaria con ambos inmuebles.

AMITE ha encargado a Escenia, equipo de arquitectura especializado en espacios escénicos, un estudio acerca del valor de ambos edificios, que concluye en la reunión de suficientes elementos arquitectónicos e históricos que avalan la declaración de bienes de interés  cultural. Y son los siguientes:

Salón Madrid (Cine Bogart. Calle Cedaceros de Madrid)

El Salón Madrid fue construido en 1907 bajo el diseño del arquitecto Luis López López.

El edificio original, con entrada por la calle de los Madrazo, fue construido como salón-teatro y a los dos años se transformó en sala de proyecciones cinematográficas y espectáculos de variedades.

En 1916 pasó a llamarse Teatro de los Polichinelas. En 1918, Francisco Reynals lo convirtió en el Frontón Salón Madrid para señoritas raquetistas.

En 1920, el arquitecto Luis Ferrero Tomás, proyectó una nueva reforma para cine-teatro y frontón en la parte superior, local que recibió el nombre de Teatro Rey Alfonso, con la entrada principal por la calle Cedaceros, manteniendo la entrada por la calle de los Madrazo para dar acceso al escenario y a los camerinos de los artistas.

Su diseño está caracterizado por el uso y mezcla de elementos arquitectónicos tradicionales (estilo regionalista).

El interior debía ser espléndido: butacas tapizadas de cuero color oro viejo, catorce palcos y adornos de hierro repujado. El techo era un artesonado de madera policromada, los zócalos del patio de butacas estaban cubiertos de azulejos de Talavera y la doble escalera era de mármol.

En 1924 se convirtió en cine y un año más tarde se dedicó al cuplé “no apto para todos los públicos”,  al que acudían solo hombres.

En 1927 el mismo Ferrero transformó el frontón de los dos pisos altos en salones para una empresa privada, mientras en el piso inferior el teatrito continuó representando piezas de cabaret: le llamaron primero Picadilly Club y luego Lido.

Durante la República, en el año 1932, se convirtió en el Cine Panorama y sobrevivió como cine de barrio.

En el año 1965 lo reforma el arquitecto Manuel  Ródenas y lo convierte en el Teatro Arniches.

Se anunció un primer cierre en 1976 pero la protección del Patrimonio Artístico evitó su derribo y se convirtió en el Cine Cedaceros.

En 1982 el edificio sufrió la sexta reforma, la última de momento, y pasó a ser el Cine Bogart, que proyectaba películas en versión original. 7 dic. 1989

Cine Palacio de la Música (Gran Vía)

El Palacio de la Música, situado en la Gran Vía nº 35 de Madrid, fue construido por el arquitecto Secundino Zuazo Ugalde e inaugurado en 1926 por encargo de la Sociedad Anónima General de Espectáculos (SAGE) como Palacio de entretenimiento con el nombre de Sala Olimpia.

La obra comenzó en 1924 pero el 4 de diciembre de 1925 se derrumbó el forjado de la última planta a pocos meses de su inauguración. Esto retrasó la obra y se desestimó la colocación de la sala de cine al aire libre en la cubierta.

La cimentación y la estructura son de hormigón armado y la cubierta se realizó con grandes vigas metálicas apoyadas en cuatro pilares maestros.

La fachada principal a la Gran Vía es un tanto ecléctica con recuerdos barrocos. En la planta baja, realizada en mármol, se disponían dos grandes entradas y cuatro nichos rematados con arcos de medio punto.

Sobre el zócalo se levantan dos plantas de ladrillo con tres paños enmarcados y huecos con vidrieras rematados con motivos mitológicos y tres grandes óculos. La siguiente planta es un corredor formado por columnas jónicas y las dos siguientes, terraza y cubierta, están cerradas por ricas balaustradas.

La fachada lateral a la calle Abada es más sencilla, toda ella de ladrillo y con los huecos enmarcados por piedra artificial.

En esta fachada se disponía una entrada a la sala, cuatro salidas de evacuación del patio de butacas y dos más para evacuar las plantas altas y los sótanos.

El vestíbulo, antesala del edificio, era de mármol en suelos y zócalos y estaba ricamente decorado con adornos de escayola pintados en tonos dorados. Tras la gran puerta franqueada por columnas, se accedía al Salón de descanso también profusamente decorado del que arrancaban dos escaleras al entresuelo.

También había en este salón tres puertas de acceso al patio de butacas y una salida de emergencias a la calle Abada.

El patio de butacas es de planta rectangular estrechándose hacia la embocadura del escenario. La decoración era similar a la de los vestíbulos con paredes enteladas y decoraciones doradas con especial esmero en los parapetos de las plantas de entresuelo y principal.

El techo de la sala está realizado con una magnífica bóveda de escayola que proporciona de forma indirecta una perfecta iluminación.

El escenario era semicircular con tres huecos flanqueados por dos columnas jónicas de mármol. Estaba rematado por una bóveda de medio punto y rico artesonado. A ambos lados del escenario se instalaron los tubos del órgano y delante, el foso para los músicos.

Al entresuelo se accede por el vestíbulo principal, existiendo también la posibilidad de subir por un elevador situado en la salida a la calle Abada. Está cubierto por preciosos artesonados iluminados de forma indirecta por lámparas ocultas. La forma de la planta es de herradura, con palcos a ambos lados, separados del resto de las localidades por ricas telas y esmerados trabajos de ebanistería.

Desde el entresuelo se accede al ambigú. Era una sala alargada con techo abovedado decorado con frescos de colores se iluminada por luz natural, que entraba a raudales por los ventanales de la Gran Vía.

El segundo entresuelo o principal tiene mucha más pendiente que el anterior, facilitando la vista desde cualquiera de sus localidades. También tiene palcos aunque de menor suntuosidad.

Desde esta planta se accede a la terraza cubierta formada por el pórtico de pilares jónicos de la fachada principal. Las dos plantas de sótanos estaban ocupadas por una sala de fiestas con una espectacular sala de baile de forma circular rodeada de columnas de mármol con doble altura. Se accedía a ella a través del vestíbulo principal.

El Palacio de la Música tiene una capacidad total de 2.000espectadores, siendo uno de los más grandes de Europa.

El Palacio de la Música se inauguró en el año 1926 con la proyección de la película “La venus americana” acompañada por una orquesta dirigida por el maestro Bautista.

El cine funcionó con mucho éxito hasta que en 1932 se produjo un violento incendio en el escenario cuando la sala se encontraba llena. Gracias a los excelentes sistemas de evacuación con los que contaba el local, no se produjeron daños personales, pero sí materiales, destruyéndose por completo la embocadura del escenario, el pódium para la orquesta y el famoso órgano.

Se reabrió en 1933 funcionando desde esa fecha con normalidad, incorporando sucesivamente las mejoras de iluminación, proyección y sonido que iban apareciendo: vistavisión, cinemascope…

En 1960 sufre una importante reforma a cargo de Secundino Zuazo Ugalde, arquitecto original del edificio y Javier de Zuazo Bengoa, en la que se ensancha la embocadura de la pantalla, incorporándose las proyecciones en cinemascope.

En 1984 se realizó el vaciado total de las salas de fiestas de los sótanos, para construir dos nuevas salas de cine. En la fachada solo se modificó la planta baja, construyéndose nuevos huecos de entrada, para dar acceso y salidas de emergencia a los sótanos. El resto de la fachada no se ha modificado, permaneciendo oculta tras los enormes carteles que anunciaban las películas. También se creó un local comercial aprovechando parte del área del vestíbulo principal.

El Palacio de la Música ha tenido varios propietarios a lo largo de su historia: La empresa SAGE, Filmófono, Rafael Mateo Tari y Bautista Soler Crespo bajo cuya propiedad, cerró sus puertas el 22 de Junio del 2008 tras 82 años de historia.

Ese mismo año, la Fundación Caja Madrid (hoy integrada en Bankia) adquirió el inmueble y encargó al arquitecto José Luis Noriega el proyecto de restauración y rehabilitación necesario para transformar el edificio en el segundo auditorio más grande de la capital –solo por detrás del Nacional, en la calle Príncipe de Vergara-. La nueva sala tendría una capacidad aproximada para 1.500 espectadores, todas ellas con el objetivo de alcanzar una acústica perfecta. La obra, previa aprobación municipal de un Plan Especial también redactado por los arquitectos, incrementaría la superficie original en un 10% de su superficie, la mayoría de ellos en la futura sala polivalente. El edificio tiene actualmente 6.600m2 construidos.

Las obras se iniciaron con la eliminación de los obsoletos minicines que existían en los sótanos del edificio y que habían sido construidos en la década de los 80. Allí se ubicarían los futuros camerinos, salas de ensayo, salas de máquinas e instalaciones. También se demolieron las desafortunadas viviendas (por destartaladas) y las angostas oficinas construidas precipitadamente, en otra época, sobre la terraza del edificio. En esa cubierta, una vez desalojada, se construyó la envolvente de la moderna sala polivalente. Todas las obras se realizaron entre enero de 2009 y diciembre de 2011, quedando las obras suspendidas definitivamente el 12 de enero de 2012.