Javier López-Galiacho, amigo del alcalde canario, se lo ha solicitado oficialmente.
latribunadealbacete.es, 26/1/2014

Ya se sabe que nunca es tarde si la dicha es buena. Con tal filosofía uno de los mejores embajadores de nuestra tierra, el jurista y profesor universitario Javier López-Galiacho ha aprovechado la reciente estancia en Madrid de su amigo Juan José Cardona para, en una conversación informal, solicitarle que pusiera el nombre de una de sus calles a Albacete. Una petición que después oficializó en una carta personal y que, dentro de unos días, tendrá el apoyo de la prestigiosa Asociación de Amigos del Teatro de España (Amite) -con doble sede en la capital de España y en el propio Albacete-, que preside el propio López-Galiacho.

Según un concienzudo estudio del promotor de esta idea, salvo error u omisión, Las Palmas -con sus más de 400.000 habitantes- es no sólo una de las grandes ciudades de nuestro país en la que no figura Albacete en su callejero, sino la única capital de provincia «con este tremebundo fallo que hay que solucionar», cual explica Javier con sentido del humor a La Tribuna. Que, además, en la carta de Amite añadirá que, «en cambio Albacete reconoció a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria con el nombre de una calle paralela a Circunvalación y que es muy popular en este barrio».

Además, en Amite -cuyos socios residentes en Madrid de inmediato apoyaron la idea, como están haciendo ahora a través de conversaciones telefónicas o correos electrónicos los que viven en Albacete- todos suscriben así de forma íntegra esta iniciativa. Y su máximo responsable confirma su seguridad de que el alcalde canario la ve con buenos ojos, añadiendo que ya él trasladó en su día a la alcaldesa de Albacete, Carmen Bayod, compañera de Cardona en la Federación de Municipios de España.

La amistad de López-Galiacho y Juan José Cardona viene de muy lejos, ya que coincidieron como compañeros de clase en los años ochenta, cuando ambos estudiaban la carrera de Derecho en el CEU de Madrid y compartían «diversiones y aficiones, además de estudios, claro», cual recuerda el albaceteño. Después siguieron distintos caminos personales y profesionales, amén de la separación por la enorme distancia entre sus ciudades. «Pero siempre que nos vemos, no sólo recordamos aquellos tiempos tan felices, sino que es una alegría inmensa, y por ello esta idea que venía de atrás se acaba de materializar la semana pasada cuando volvimos a coincidir en Madrid», comenta Javier López-Galiacho.

Jareño y el Teatro. Nuestro paisano también aprovechó para recordarle a su amigo que se da la circunstancia de que uno de los hijos ilustres de Albacete, el arquitecto Francisco Jareño y Alarcón (1818-1892), levantó en 1868 el teatro que lleva el nombre de otro de los más ilustres e importantes canarios, el Pérez Galdós de Las Palmas, que es uno de los edificios más emblemáticos de esa también llamada Ciudad de la Luz, y que está ubicado en su barrio de Triana y Vegueta, patrimonio mundial de la Humanidad. Un teatro, por cierto, que como muy bien saben en Amite, está cuidadísimo y goza de una magnífica programación, cual relata López-Galiacho.

En esta conversación con La Tribuna, nuestro paisano se muestra esquivo a confirmar una anécdota que manifiesta muy a las claras su pasión y su defensa de Albacete en cualquier circunstancia en que pueda hacerlo. Pero, por otras fuentes consultadas, está plenamente confirmada su actuación reciente en el XV Congreso de Católicos y Vida Pública, organizado por la Universidad San Pablo y el CEU, en cuya Aula Magna tuvo lugar delante del cerca de medio millar de personalidades que asistían. Había un debate, moderado por el periodista Antonio Jiménez, con varias de estas personalidades destacando las que en el momento de ocurrir los hechos participaban: el rector del CEU, Rafael de Mendizábal, primer presidente de la Audiencia Nacional, y el historiador y catedrático Fernando García de Cortázar. Éste, hablando del mal gobierno general de las universidades españolas, sobre todo con la creación de facultades por todas partes, señaló como uno de los ejemplos negativos el de Albacete.

Y, en plan jocoso, el historiador señaló que en una ocasión comentándolo con José Bono, entonces presidente de Castilla-La Mancha, éste le dijo algo así como: «He logrado que los jóvenes de Albacete no tengan que salir fuera a estudiar, creando facultades allí». A lo que García de Cortázar le respondió: «Hombre, Pepe, eres muy cruel, porque lo peor que le puede pasar a uno de Albacete es no salir fuera».

La recriminación. Acabada esta intervención, Javier López-Galiacho, que estaba en la primera fila en su condición de patrono del CEU, pidió el uso de la palabra y dirigiéndose al catedrático le hizo saber que «los albacetenses estábamos hartos de recurrir siempre al chascarrillo fácil con Albacete», recordándole aquella frase de Azorín de que «el único pecado de Albacete es acabar en ete y bien que lo paga», para rematar poniendo de relieve otra frase del ilustre escritor que sí ha cuajado y es muy popular, la de «Albacete, el Nueva York de La Mancha».

Tras lo cual, la sala, con varias personas puestas en pie, aplaudió la intervención de López-Galiacho y hubo alabanzas para Albacete tanto Antonio Jiménez, que ha estado en Albacete varias veces, como Rafael de Mendizábal, cuyo primer destino como magistrado fue precisamente en Albacete, del que guardaba «un gratísimo recuerdo, como de sus gentes». Por su parte, el historiador dijo no tener nada en contra, sino que había sido una especie de broma anecdótica, pero que pedía disculpas a Javier y a todos los que se hubieran sentido ofendidos.

Ahora, tras admitir la veracidad de este hecho, López-Galiacho le resta importancia, ya que opina que «cualquiera habría hecho lo mismo». Como acontece, según él, con el asunto de la calle en Las Palmas: «Simplemente he tenido la ocasión por mi amistad con el alcalde, y, claro con el apoyo de una gente tan representativa como AMITE». Y se niega a cualquier tipo de protagonismo: «Lo único importante es que pronto sea realidad y Albacete figure en su callejero».