Antes del derrumbe de unos de los anfiteatros del recintos se oyó un fuerte «crujido».
El Mundo

El techo del teatro Apollo de Londres desplomó en plena función sobre cientos de espectadores y causó al menos 88 heridos, siete de ellos en estado grave. Los bomberos y las ambulancias tomaron la céntrica Shaftesbury Avenue, en el West End, en medio de escenas de total caos y entre noticias confusas sobre el alcance real del derrumbamiento.

El teatro se vino literalmente abajo a las 20.15 hora local (21.15 en España), en las primeras escenas de «El curioso incidente del perro a medianoche», uno de los espectáculos más concurridos de la cartelera londinense. Se estima que algo más de 700 espectadores llenaban el aforo del teatro, entre el patio de butacas, el primeros piso y los palcos.

La mayoría de los espectadores creyeron que el ruido de edificio agrietándose formaba parte del espectáculo y tardaron en reaccionar. Cuando empezaron a caer cascotes y polvo sobre los espectadores se produjo una estampida, aunque decenas de ellos quedaron temporalmente atrapados entre los escombros.

Rachel Williams, que estaba sentada en una de las primera filas, declaró a The Guardian que el derrumbamiento se produjo en cuestión de minutos: «Me di la vuelta y todo lo que vi fue una nube de polvo y escombros avanzando hacia nosotros. Había mucha gente cubierta de polvo e intentando moverse. Muchos salieron del teatro llorando, ayudándose los unos a los otros. Algunos intentaban conectar con el móvil con los miembros de su familia que se habían quedado atrapados dentro del teatro».

Amy Lecoz, que estaba sentada más atrás con sus hijos de 16 y 19 años, no tuvo más que mirar hacia arriba para verlo con claridad: «La cúpula del teatro se cayó sobre la audiencia. Nosotros estábamos protegidos por un balcón y pudimos corer. Aunque al principio pensamos que lo que caía era agua, y que formaba parte del espectáculo».

Martin Bostock, que veía el espectáculo con su familia desde las filas de atrás, recibió el impacto de varios cascotes y fue atendido los paramédicos a la salida: «No estábamos muy seguros de si era el techo o un balcón lo que se había caído.

El teatro Apollo ha registrado llenos absolutos en el último año gracias al éxito de «El curioso incidente del perro a medianoche», basado en la novela de Mark Haddon y adaptado por Simon Stephens, que había cosechado siete premios Olivier el pasado mes abril, incluido el del mejor actor a Luke Treadaway, en la piel del genio de las matemáticas y detective amateur Christopher Boone.
Los miembros de la compañía, el National Theater, fueron precisamente los primeros en alertar a los espectadores de que algo extraño estaba pasando. «Interrupieron la función, miraron hacia arriba y parecían horrorizados», aseguró Marin Bostock a la BBC. «Cuando quisimos reaccionar, todo se estaba viniendo abajo».