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PASIÓN POR LOS TEATROS

Un teatro es una ventana abierta a la historia

Entrevistas

Antonio Castro: Me preocupa el estado de los teatros Lara y Calderón de Madrid

  • 03 Jul

Hoy invitamos a pisar “El Camerino” de la web de Amite, Asociación de Amigos de los Teatros de España, al periodista Antonio Castro Jiménez (Tudela, 1954), quien ha trabajado durante 34 años en RTVE como redactor y presentador, especializado en cultura y espectáculos. En 2003 publicó su primer libro: Sagas españolas del espectáculo. Desde entonces ha publicado periódicamente otros trabajos sobre historia del teatro en Madrid. Su último libro, El teatro Alcázar (Palacio de los Recreos) acaba de ver la luz editado por el Grupo SMedia.

Antonio Castro es un amigo de los teatros de Madrid, de España, pues su labor por la recopilación e investigación histórica de los más destacados teatros de la Capital, es digna de elogio y de admiración.

La entrevista, como comprobarán, con su lectura, es digna de aplauso y de reflexión porque atina sobre los graves problemas que presenta la protección del patrimonio arquitectónico teatral español. Gracias Antonio, amigo de los teatros de España.

Lo primero Antonio, felicidades por tu prolífica autoría de libros sobre la historia de varios teatros de Madrid. ¿Qué te ha llevado a interesarte por el teatro y los teatros?

Yo empecé a hacer teatro con 14 años. Llevo desde entonces –más de cuarenta años- metido en ellos por afición y por trabajo. En toda mi etapa periodística en RTVE me dediqué a la cultura y los espectáculos. A medida que pasaba el tiempo, me iba interesando más toda la pequeña gran historia del teatro y los teatros. Hasta que un día decidí sacar partido a toda mi documentación y empecé con los libros. Y he descubierto un filón inagotable que cada vez me apasiona más.

¿Consideras que se protege adecuadamente el patrimonio arquitectónico histórico del teatro español?

No, rotundamente, no. Los teatros históricos son muy delicados porque sus construcciones fueron deficientes. Por sus materiales, por su arquitectura, por su situación en los cascos urbanos, son edificios muy complicados. Mantenerlos a punto, incorporar mejoras, adaptarlos a las necesidades de los profesionales actuales es muy costoso y, a veces, choca con las ordenanzas y leyes vigentes. Las administraciones deben realizar estas tareas en los teatros públicos, pero deben ayudar a los privados, que no son negocios excesivamente rentables. A veces vemos actuaciones de los ayuntamientos que parecen destinadas a terminar con los teatros más que a protegerlos.

Cuál es para ti el teatro de Madrid más bonito.

A mi me gusta mucho el María Guerrero, que cumple 125 años en octubre próximo. Pero tengo un gran cariño hacia el Lara. Su historia es tan apasionante, tan rica, que es mi teatro preferido. Además es muy hermoso. Pero el María Guerrero resulta espectacular –como el Español- y está excelentemente restaurado. Y otro teatro que sería imponente es el Calderón si hubiera fondos para someterlo a toda la reforma que precisa.

Antonio, qué teatro está peor conservado o amenaza ruina.

A mí me preocupan, sobre todo, dos teatros madrileños que acabo de citar: el Lara y el Calderón, ambos auténticas joyas. Por sus características son muy delicados y precisarían un mantenimiento constante que, imagino, resultará muy costoso. Pero deberían habilitarse fórmulas para que los empresarios privados tuvieran ayudas especiales para este mantenimiento. Hoy, por ejemplo, la fachada del Calderón, un hermoso edificio de 1917, presenta un estado muy lamentable y no parece que se frene ese deterioro.

Qué te parece que exista una asociación como AMITE y la labor que realiza.

Cualquier esfuerzo es bienvenido y todos los esfuerzos son pocos. Siendo España un país con una grandiosa historia teatral resulta chocante el despego que tenemos hacia ese patrimonio. Que un grupo de personas, de amantes del teatro, se plantee defender el teatro y los teatros es encomiable. Además, estáis logrando que vuestros reclamos, vuestras denuncias y vuestros premios sean cada vez más apreciados y tenidos en cuenta.

Por cierto, qué pensaste cuando paramos la subasta de las butacas del Teatro Lara.

Me dio una enorme alegría. Yo escribí a la Delegada de las Artes del Ayuntamiento y a la Presidenta de la Comunidad de Madrid pidiendo que hicieran lo posible para evitar esa mutilación. Creía que se había logrado, pero me parece que no ha sido así. No he pisado ese teatro desde hace más de dos años. Los nuevos arrendatarios me ignoran. Pero yo sigo trabajando en su historia, como le prometí al señor Muro Lara, presidente de la Fundación Lara, propietaria del inmueble.

Nos da mucha pena lo que está pasando con el Teatro Lara, templo de la historia del teatro de España... qué opinas.

El teatro Lara ha sobrevivido a monarquías, repúblicas, guerra y dictaduras. A testamentos con disposición de derribo, a la amenaza de ruina, a cierres esporádicos… Pero me temo que no logrará superar las administraciones del PP. En cualquier ciudad civilizada un teatro así sería monumento nacional, protegido y mimado, tanto por su historia como por su bagaje teatral. En España, y en Madrid, vamos a dejar que se arruine para siempre. El resto de la sociedad –política y ciudadana- mira hacia otro lado. Como no es un teatro público del Partido Popular, nadie se manifiesta.

Qué teatro desaparecido de Madrid hubieras indultado.

Todos y cada uno de ellos. Por muy mal estado que tuvieran, se hubieran podido reformar o reconstruir. Ahí está el Albéniz, tapiado y muerto. El viejo Benavente estaba muy céntrico, como el Goya. El Fontalba –que por edad no conocí- era espectacular a juzgar por las fotos y planos. Ha habido un par de casos –el Valle Inclán y el Maravillas- que han sustituido al Olimpia y al viejo de la calle Malasaña. No han sido excesivamente afortunados los nuevos proyectos, pero es loable que siga habiendo teatros en esos lugares. Y me gustaría que el Eslava volviera a levantar el telón. Se conserva muy bien. Y que La Comedia volviera a reabrirse algún día. Sueños, utopías…

Recuerdas lo que paso con el Teatro Martín, su ruina, su derribo...dónde quedó aquel compromiso de levantar un teatro en los bajos del horrendo edificio que le sustituyó.

Eso me gustaría saber a mí. No es el único caso. En similar situación está el edificio que sustituyó al teatro Benavente de la plaza Vázquez de Mella. No sé por qué el Ayuntamiento no exige el cumplimiento de las condiciones establecidas. Pero me temo que estas son, también, causas perdidas. En el espacio reservado para teatros se acabarán abriendo supermercados. Tiempo al tiempo.

Conoces el Teatro Circo de Albacete.

No he tenido la ocasión de conocer ese teatro. Solamente he visto fotografías y leído su historia. Creo que es un ejemplo de cómo mantener y poner en valor un teatro histórico. Es un ejemplo que debería imitarse en toda España. Si me invitáis a pronunciar alguna conferencia o coloquio… tendré oportunidad de visitarlo.

Hablemos de teatro. Lola Herrera recibirá nuestro premio nacional Isbert de Teatro en Albacete, qué opinas de ella.

Lola es el ejemplo de actriz que, a base de constancia y  trabajo, ha conseguido imponer su talento. Lleva una carrera que sube peldaño a peldaño, sin bajar jamás ninguno. Todavía tiene cuerda para volver a sorprendernos. Hay un buen número de personajes que puede hacer inmejorablemente y que, si le ofrecen una buena producción, no me cabe duda que aceptará. El premio me parece totalmente justo. ¡Enhorabuena, Lola!

Dinos un actor y una actriz española.

Yo he tenido debilidad siempre por Mary Carrillo. También por Berta Riaza. Es difícil encontrarles recambio. Pero algunos intérpretes de larga trayectoria se van consolidando en el pelotón de cabeza: Gloria Muñoz, Susi Sánchez… En hombres me gusta mucho Carlos Hipólito. Creo que va camino de colocarse a la altura de los Bódalo, Rodero, etc.

El Teatro Bretón de Salamanca ya es historia, no han dejado piedra sobre piedra.

A veces es necesario reflexionar sobre si la sociedad quiere realmente estos edificios. En Madrid todo el mundo lamenta el cierre de los grandes cines de la Gran Vía. Pero nadie va a ver películas en ellos. Y no dejan de ser negocios. Si los clientes dejan de ir… Las administraciones no pueden comprar o expropiar todas las infraestructuras de ocio y cultura. Ello no quita que el derribo del Bretón sea tan doloroso como otros precedentes por toda la geografía española. La mejor manera de proteger un negocio así es hacerlo rentable, o sea, yendo al teatro o al cine masivamente.

Por último, como Cronista Oficial de la Villa de Madrid, ¿qué le pedirías a nuestros gobernantes sobre el actual patrimonio teatral de Madrid?

Que vigilaran constantemente la situación de los edificios para evitar su deterioro. Que facilitaran a las empresas privadas el desarrollo de sus negocios, sin ejercer una competencia insuperable desde el sector público; que se legisle dentro de sus competencias para garantizar que donde hoy hay un teatro, lo siga habiendo siempre… Esto para empezar.

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