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PASIÓN POR LOS TEATROS

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Entrevistas

Nacho Fresneda: Yo prefiero las cosas imperfectas y de corazón, que todo correcto y perfecto

  • 03 Jul

El día 1 de noviembre de 2008 en Albacete y en el Teatro Circo tuvimos la oportunidad de presenciar la representación de la obra teatral “Don Juan Tenorio”, por supuesto el día era el más apropiado para ello. La Compañía teatral que lo llevó a escena es L’Om Imprebís que lleva trabajando varios años en diferentes montajes. El personaje principal, Don Juan, era interpretado por Nacho Fresneda, un actor al que muchos habréis descubierto por su papel de Doctor Aimé en la serie de televisión “Hospital Central”, pero que lleva a sus espaldas una dilatada carrera en el mundo teatral, tal y como veréis más adelante, pues hoy es el protagonista de nuestra sección “El Camerino”.

Antes de pasar a la entrevista queremos felicitar a toda la Compañía, por el montaje que nos ofrecieron aquella noche, la profesionalidad, el buen hacer, el enorme esfuerzo y trabajo que realizaron, nos permitió a los asistentes disfrutar de un magnífico espectáculo.

NACHO FRESNEDA

Nace en Valencia el 19 de junio de 1971. Proviene de una familia dedicada al campo, él rompió con la tradición familiar, pero su familia acabó aceptándolo y ahora están encantados con su trabajo. Domina el catalán, el valenciano y el francés.

Tiene una dilatada trayectoria tanto en teatro, como en cine y televisión. En el teatro, ha actuado en las obras: “El burgués gentilhombre”, “Bodas de sangre” en el papel de Leonardo (Fundación Shakespeare de Valencia), “Titanic” (Pavana Espectacles), “No hay burlas con el amor”, “Cándido”, “L’Hort dels çirers”, “Por Menjar-se ànima”, “Macbeth”, “Ángel”. “El Jardín de los Cerezos”, “El rey Lear” en el papel de Edmund.

En cine, ha intervenido en los siguientes cortometrajes: “Cautivados”, “No pienso volver”, “Cenaban” y Salvador”, y en las películas “Tranvía a la Malvarrosa”, “La tarara del Chapao”, “Tres esposas”, “Febrero” e “Iris”.

En Televisión, hemos podido verle en series como “A flor de pell” (Canal 9), “Ambiciones” (Antena 3), “Mirall trencat” y “El Cor de la Ciutat” (TV3), “El Último Señor de los Balcanes” (Canal Arte Francia), “Proyecto Cassandra” y “Vivir sin miedo” (TV Movi) y “Hospital Central” en (Tele 5)

¿Cómo y con qué género empezaste?

Empecé haciendo teatro. Hacía algunos papeles para la tele o el cine y por la tarde teatro, y si no me respetaban el teatro pues se perdía el culebrón. Hubo una época en la que sí que tenía alguna llamadita para algún personaje en la tele,  pero estaba con Calixto Vieito y Lluís Pascual,  y no me lo podía perder:
Sí y yo lo que he visto es que has hecho cosas bastante majas, importantes, por ejemplo Bodas de Sangre
En Bodas de Sangre era Leonardo. Yo he tenido suerte porque de jovencito hice bastantes protagonistas y eso te permite tener muchas horas de escenario y poder equivocarte. Es básico, para poder crecer como actor, te tienes que equivocar, hay muchos chavales que con 20 años llegan a un sitio y creen que han triunfado, pero pierden la posibilidad de equivocarse. Éste es el arte del error: si no te equivocas, no mejoras, y yo he podido hacerlo. Por ejemplo en “el Rey Lear” de Narros, yo hacía de Edmund personaje muy potente; en “Cándido” era el narrador; hice “L’Hort dels Çirers”, “Titánic”, “El burgués gentilhombre”. En éste yo hacía de ayudante de dirección, pegaba los carteles y también ayudaba a montar la escenografía, o sea que he mamao bastante de lo que es el hecho teatral desde casi todos los puntos de vista. Luego, hace 3 años, hicimos una producción propia, nos la jugamos como productores Llum Barrera y yo, y no nos fué mal, estuvimos 2 años haciendo bolos y recuperamos la inversión.

De entre cine, televisión y teatro, ¿con cuál te quedas?

Y doblaje. Un actor tiene varias posibilidades de ganarse la vida dignamente y una de ellas empieza atendiendo la barra de un bar, yo por lo menos sí que he pasado por ahí, ¿Preferir?, no me gusta ni tener el teatro como algo idealizado, maravilloso, ni la tele como el reducto de los que van a por pasta. No, hay veces que en la tele te tratan con una gran humanidad y un gran cariño, y en teatro te tratan a patadas; lo que sí es que el hecho teatral me interesa más que  otras cosas, pero también hay veces que en un plató de televisión o en un set de cine se pueden vivir experiencias muy chulas, entonces yo me quedo con todo.

¿Pero qué diferencia hay entre ellos?

Yo creo que es mentira todo. Lo que cambia es el código, por ejemplo en doblaje tienes que hacerlo todo sin moverte, sin hacer ruido. En cada foro tienes que adecuarte a las condiciones, tienes una cámara aquí porqué vas a chillar, pero si tienes a las personas a 10 metros, lo tienes que hacer natural, pero proyectando para que llegue. Cada trabajo tiene su código y hay que adaptarse a ellos de manera natural, los códigos cambian pero la base es la misma; igual de sincero tengo que ser haciendo teatro, que tele, que doblaje, que cine, que cualquier cosa. La verdad es lo que tiene que mover tu trabajo “la verdad mentirosa”, pero esa verdad es lo que mueve todo y a partir de ahí qué más me da que sea un musical, que sea una comedia, … trabajar con sinceridad y honestidad.

¿Se puede vivir cómodamente de la escena o realmente tiene que haber un componente de vocación?

Cómodamente te refieres a ¿ganarte la vida con ello?
Sí, ganarte la vida, como el funcionario que va de 8 a 3 y luego ya me olvido y tengo un sueldo que es el que me da para vivir y ya está.
Ah no, claro, yo no te puedo hablar en general. En mi caso, yo quería ser actor e hice todo lo que pude para conseguirlo; cuando he sentido que estaba acomodándome generalmente he salido corriendo, porque creo que en esta profesión no te puedes acomodar: una cosa es estar cómodo y a gusto, pero en el momento en que te aposentas, te adocenas, creo que eso va en contra de ti como artista, como cómico. Yo creo que hay que echarle mucho valor y muchas ganas, y en las épocas malas hay que fastidiarse, lo que no puedes es, si buscas un sueldo y un horario que sea este tu camino. Pienso yo.

¿Crees que si un actor es complaciente y condescendiente tiene más posibilidades de trabajar?

Mira, yo te digo que a mí no me quita el trabajo nadie. El otro día en una charla en Gijón, había chicos que decían “es que, llevamos aquí 4 años estudiando y luego llegan y cogen a uno de “peración Triunfo”. Eso no te quita el trabajo, porque los trabajos que yo hago son para mí y los que no hago porque no me han cogido, que han cogido a otro, es que no eran para mí. Yo estoy muy a gusto con lo que hago y cuando decido hacer una cosa, a mí se me acaba el mundo y mi planteamiento mental es que he hecho lo mejor que podía hacer. Ahora estoy aquí, y es el mejor sitio en el que podía estar haciendo éste Don Juan, y no pienso que me estoy perdiendo nada, porque de hecho, no me estoy perdiendo nada. Don Juan era para mí y lo que no he hecho no era para mí.
Y aparte somos artistas, ¿no?, o vamos de artistas o queremos ser artistas. Yo tengo familia, tengo gastos. A mí para comer, no me va a faltar nunca; si tengo que ponerme a servir copas otra vez me pondré, pero lo que no podemos hacer es quejarnos, este es un gremio deficitario bastante poco trabajo hay, como para que los que estamos trabajando encima vayamos con zarandajas. Es mi opinión.

Tú no lo eres, pero ¿hay funcionarios de la escena?

Sí, sí, igual que hay artistas en el Ayuntamiento o en Hacienda. Yo creo que además parece que es como el profesional mal entendido que es aquel que nada le importa y no se prepara. A mí me va la vida en ello, es una manera un poco exagerada de decirlo, pero a mí me va la vida en ello, yo vivo para esto. Hoy me he levando, he comido, la siesta, el rato que me he tumbado, para esta función, y no hay nada más importante hoy. Por supuesto que quiero a mi familia la necesito, y me olvido del teatro si hace falta, pero si hago esto se acaba el mundo, es  como Camarón, que lo ibas a ver 5 veces y de ellas 1 te tocaba la fibra y era, …, yo prefiero las cosas imperfectas y de corazón, que todo correcto y perfecto.

¿Existe la supuesta crisis del teatro?

Siempre digo lo mismo: tengo un amigo, que se llama Mario, que es un intelectual de Madrid y profesor de Historia del Arte, y me comentó hace muchos años que tenía un libro de los griegos, de las termas, que recogía los grafitis tanto de obscenidades como otras cosas, y había un nota de un productor que decía “el teatro se va a la mierda, el teatro no tiene futuro, el teatro se va a la mierda, …”. Creo que siempre habrá algún loco como nosotros que lo necesite, Santiago Sánchez (director de “Don Juan Tenorio”) lo dice parafraseando a Peter Blood, el teatro es “uno que pasa y otro que lo mira”, si no está el que lo mira el que pasa no ve nada. Creo que siempre habrá gente que necesite ver pasar, respirar en un presente inmediato; igual dentro de mucho tiempo estamos en catacumbas, en el metro, yo qué sé…, es que somos animales de ficción, necesitamos que nos cuenten historias porque ¿los telediarios que son ahora, que están haciendo?, contarnos historias, los niños no se pueden ir a la cama sin un cuento, la ficción es necesaria, hay un artículo de Juan José Millas de hace 4 ó 5 años, que dice que sin ficción no somos nada; puedes ver una bronca en el escenario, pero la bronca de al lado de tu casa ¿te interesa?, un puñetazo en el escenario puede tener fuerza, un puñetazo en directo es la cosa más sórdida del mundo, la más desagradable. Necesitamos la ficción, necesitamos los cuentos, yo, por lo menos,  sí.

¿Que tiene Don Juan que no tenga el doctor Aimé?

Primero vino lo de Aimé y luego llegó lo de Don Juan. Yo llevaba en la serie 6 años y pico hubo un cambio de guionistas y decidimos “cesar nuestra convivencia”, pero sin problemas, fué una cosa bien. Luego vino esto y, claro la gente te ve y te dice ¿como ahora el teatro?, yo nunca he dejado el teatro, en enero estrené una cosa en Barcelona. Este año he empezado haciendo teatro y lo termino haciendo teatro; para mí el teatro es una forma de vida, lo necesito y me gusta y me llama gente tan interesante como Santiago Sánchez y ésta compañía (L’Om Imprebís). Lo que quiero es ser actor, y aspiro a ganarme la vida con esto, y sé que para eso hay que trabajar cada día y que hay que ser cada día mejor para convertirme en uno bueno del montón. Eso es a lo que yo aspiro.

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